de la niebla de mi mente
de la espesura...
de un martes de lluvia perenne
Y es que no entiendo
cómo has permitido
dejar pasar el tiempo
Has revestido de espinas
la corona que yo tomé prestada
de esas palabras
que se lleva el viento
Has hecho de mi ilusión
un despojo
de aplastados sentimientos
La experiencia
mató a la conciencia
ya no hay remordimientos
y detesto tu apariencia
Me has mostrado tantas veces
un ser insensible
que hasta pierdo la cuenta
Aunque no creas...
pues el rencor
apuntado todo lo lleva
y hasta la más mínima
abre del odio la puerta
Me he sentido tan desamparada
junto a tu presencia
Abandonada
en el insomnio de tu cama
mientras tu sueño
parecía eterno
que tras cada estupidez
yo te besaba
pero como has visto
te equivocabas
las palabras que escribo
desgarran mi alma
Aúllo a la luna
porque solitario es mi destino
no me queda nada que ofrecer
ni quiero recibirlo... ¿Para qué?
Ya he amado de sobra a los porcinos