en impregnarme de este goloso perfume
si se desvanece cual rocío
cuando el sol asoma el hocico,
y lo inspira, poco a poco, sin prisa...
Ahogándolo hasta secarlo con la última brisa
La lección la tengo más que aprendida
y aún así..
me dejo reconquistar con tan solo una sonrisa,
en esta tierra plena en divisas
Y una vez más
el perfume se esfuma
sin dejar huella ni rastro atrás...
Y auguro, que seguro,
que el frasco se va a agotar
2 comentarios:
Creo que ese perfume no se agota nunca; sólo se transforma. Sin él, estaríamos perdidos. ¡Que no nos falte nunca, por mucho que, en ocasiones, se nos evapore!
Querida Isabel, gracias por tus reconfortantes palabras.. Lástima que yo sea una pesimista empedernida. De todos modos, alegra ver que much@s todavía conservan ese magnífico perfume.
Gracias otra vez.
Publicar un comentario