Asfixiada, coaccionada,
vigilada, perseguida,
criminalizada.
Sin embargo en pie,
llena de orgullo y la cabeza alta.
Pasados ocho años
llegó el momento de mi venganza.
De seguro
que tras las rejas acabo,
pero tengo a la cordura de mi parte
mantenerme a flote es mi constante,
os jode cerrar el cerco
y que mi estoicismo siga por delante.
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